Evolución de las Campañas Políticas

John F. Kennedy aprovechó las nuevas tecnologías de su época. De haber hecho su campaña presidencial en estos tiempos, ¿cómo hubiera aprovechado las redes sociales e internet ese joven candidato?

JFK contra Richard Nixon: la evolución de las campañas políticas

Hace 50 años, uno de los presidentes más admirados y queridos de Estados Unidos fue asesinado en Dallas, Texas. Era el 22 de noviembre de 1963. Aquel joven político logró, en noviembre de 1960 que el partido Demócrata regresara a la presidencia de Estados Unidos, cuando venció a Richard Nixon en las elecciones, para convertirse en el primer presidente católico de aquella nación.

El descendiente de irlandeses pertenecía a una de las familias de alcurnia más ricas del estado de Massachusetts; Jack, como le llamaba su gente cercana, era un visionario que se adaptaba a las circunstancias con facilidad. No sólo poseía una inteligencia aguda, además era guapo y muy popular con las mujeres.

John F. Kennedy se dio cuenta a principios de los 60 que las cosas necesitaban cambiar. La gente estaba contenta con el gobierno de ocho años de Eisenhower, pero el status quo ya no le parecía a los estadounidenses, a quienes el lema de Kennedy “poner a la nación en movimiento otra vez” resultó bastante atractivo. Una nueva época llegaba y al electorado le parecía interesante el cambio que el representaba.

Las campañas resultaron intensas y sumamente competidas. El primero apostó a su “experiencia” a pesar de ser solamente cuatro años mayor que su contrincante y a mantener el prestigio que Estados Unidos adquirió después de la Segunda Guerra Mundial del lado de los ganadores y por su lucha contra la expansión del comunismo; una posible guerra con la entonces URSS era un fantasma que oscurecía el futuro de “the land of the free and the home of the brave”. 

El segundo le apostó al cambio y a usar a su favor los nuevos medios de la época. Kennedy, demócrata, entendió mucho antes de su campaña presidencial la importancia de la televisión. En los años 50, sólo una de cada diez familias tenía una tv en su casa; para los 60 solamente una de cada diez no la tenía.

Aquéllos que saben de comunicación política, utilizan el spot de la campaña de Ike Eisenhower,(I love Ike) como el hito que marcó la entrada definitiva de los medios masivos de comunicación como otra  arena para librar las batallas electorales.

Una posibilidad es que la elección se decidiera en Chicago, en el primero de cuatro debates de los candidatos a la presidencia; era un formato nuevo que cambiaría la manera de hacer campañas en EUA. Kennedy se preparó a consciencia con su equipo; éste revisó el foro un día antes, checaron las luces, el color del estudio y la distribución de los muebles. Nixon llegó al debate enfermo, con una rodilla muy lastimada y con varios kilos menos; después de su intensa campaña, el traje le quedaba grande, era del mismo color que la pared del set –gris claro– y su piel tan blanca no disimulaba la barba de ese día, por lo que lo maquillaron… y lo hicieron muy mal. Kennedy manejó el debate de maravilla, miraba a las cámaras y le hablaba al pueblo, no a Nixon.

JFK aprovechó tanto las nuevas tecnologías de la época: la televisión y las cámaras portátiles como las relaciones de su familia, e incluso las suyas, con los medios y con importantes periodistas del momento. El futuro presidente sabía que una buena organización de campaña era fundamental para triunfar y la puso en las mejores manos que conocía: las de su hermano Robert “Bobby” Kennedy, quien era implacable.

De haber hecho su campaña presidencial en estos tiempos, ¿cómo hubiera aprovechado las redes sociales e internet ese joven candidato? ¿Habría sido posible que manipulara a los medios en esta época tal y como lo hizo en 1960. 

Aventurándonos a imaginar una campaña fuera de tiempo y de contexto no tengo duda que su actividad en medios sociales hubiera sido dinámica y sumamente activa. Imagino perfectamente su cuenta de Twitter, buscando establecer un contacto directo y cercano con sus seguidores, eso sí nada comparado con la conversación constante,  tersa y cariñosa de su esposa. 

¿Se imaginan a Jackie tuiteando en inglés y en español?. John aprovechó que el español de su mujer era mucho mejor que el que él masticaba, y por ello la puso a hacer spots buscando ganarse a la comunidad latina, estereotipada en aquel entonces por el cubano residente en Miami. ¿@LatinosporJFK o @JFK_es?.  Indiscutiblemente una conversación de la que se tendría que estar pendiente 24 horas, con constantes dolores de cabeza para los gestores de comunidad, pues las críticas sin duda serían subidas de tono.

Sin duda también tendría una página en Facebook, alimentada constantemente con detalles de la campaña y temas relacionados a su plataforma política, seguramente encontraríamos estractos de sus famosos discursos. Si la herramienta hubiera sido usada adecuadamente no faltarían los vínculos a los canales de YouTube y Vine donde estarían sus discursos y en Google+ las transmisiones en vivo.

En la acera de enfrente no me imagino a Nixon aprovechado las redes sociales. Dada su falta de carisma presencial, tal vez se quedaría con una campaña de contraste en contra de Kennedy y subir a la red videos y materiales comprometedores. Sólo de imaginar los videos virales con JFK y la querida Marilyn en los papeles estelares lamento que no existieran estas herramientas antaño.  La apuesta imagino sería dañar la imagen de un Kennedy conservador y católico, detalle que no pareció importarle al electorado.

Pero estos escenarios no sucedieron. En aquella época no existían redes sociales y la vida de los candidatos de verdad era privada. Lo que es cierto, es que hoy éstas constituyen una herramienta valiosa y poderosa para aumentar la popularidad de los candidatos que aspiran a puestos de elección popular y Kennedy, siendo el visionario que era, hubiera sabido aprovechar las nuevas tecnologías a su favor.


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